En 1978, un grupo de artistas, literatos, melómanos y activistas políticos, se encontraron en el recién fundado Goce Pagano; un bar de salsa anclado en el centro de Bogotá. El bar sobrevivió en la ciudad gracias a una extraña mezcla de amistad, leyenda urbana y tenacidad de su dueño Gustavo Bustamante. Cuarenta años después, el bar celebró su última rumba. Viejos amigos se reunieron para ayudar y darle, sin saberlo, el último baile a Gustavo.